Cuestionario sobre el tema 8, Literatura del Realismo y del Naturalismo

Pincha en este enlace y accederás a un cuestionario sobre este tema. Tienes 55 minutos para rellenarlo y puedes hacerlo con el tema delante. Pondré nota de clase.

https://goo.gl/9T1EEM

Relatos de Edgar Allan Poe

En esta entrada publico los relatos que leeremos de Edgar Allan Poe. Pinchando sobre el título accedéis al texto completo, aunque preferiría que los leyerais en papel, en la edición que recomiendo más abajo:

“Manuscrito hallado en una botella”

“La caída de la casa de Usher”

“Los crímenes de la calle Morgue”

“El corazón delator”

“El gato negro”

“El pozo y el péndulo”

La edición que nos recomienda la Comisión de Selectividad de Literatura Universal es: Edgar Allan Poe, Relatos, ed. de Félix Martín Gutiérrez, Madrid, Ediciones Cátedra (col. Mil letras), 2009 (ISBN: 978-84-376-2590-4). Aprox. 12€.

Aquí os dejo un vídeo muy interesante sobre este escritor y su obra del que podéis extraer más información que os será útil para la lectura de los relatos y para el examen de las PAU:

Dos adaptaciones de “El corazón delator”, la segunda de ellas, realizada por antiguos alumnos del IES de Llerena el curso pasado:

Edgar Allan Poe (1809-1849)

Ya vimos este interesantísimo vídeo elaborado por la Universidad de Jaén sobre uno de los autores que estamos trabajando este curso. Os lo dejo aquí, más a mano, para que toméis apuntes. Estoy segura de que ciertas ideas sobre Poe resultan muy esclarecedoras gracias a los profesores que elaboran este documento audiovisual.

Y no puedo dejar de publicar esta joya radiofónica que he encontrado. Procede del programa “Historias” de Radio Nacional de España. Mi relato favorito de Edgar Allan Poe: La caída de la casa de Usher:

Charles Dickens (1812-1870)

Una vez estudiado este autor, del que hace tres años se cumplió el bicentenario de su nacimiento, recojo en esta entrada información variada que os aportarán más datos y más anécdotas de  un autor un tanto singular.

¿Sabias que le gustaba mucho todo lo relacionado con lo sobrenatural? ¿Sabías que al morir dejó inconcluso un libro y se le apareció, después de muerto, claro, a un señor para que lo terminara? Interesante, ¿verdad? En este podcast de Asuntos propios, con Toni Garrido y Javier Sierra conocerás estas curiosidades y muchas más. (Más o menos comienzan a hablar de Dickens sobre el minuto 5):

radio300

 

El 7 de febrero de 2012 se cumplió el bicentenario de su nacimiento. En este enlace podréis leer el artículo que Elvira Lindo publicó el 29 de enero de 2012 en El País y que comenzaba haciendo referencia a este autor.

Lo que no queremos ver

En el diario El Mundo, con motivo de la celebración del bicentenario de su nacimiento, prepararon un especial sobre Charles Dickens.

Este especial es muy interesante, y os servirá para cuando visitéis Londres y queráis dar un paseo por el Londres “dickensiano”. Y ahora viene la pregunta de siempre: ¿Por qué no vamos de excursión a Londres?… 😉


Especial_dickens

El síndrome de Stendhal

Espero que cuando viajéis a Florencia no sufráis el Síndrome d Stendhal. A veces la belleza puede jugar malas paladas.

La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín

Mari Carmen, sé que te has quedado con ganas de leer más detenidamente el magnífico comienzo de la novela de Clarín, La Regenta. Disfruta de él:

«La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las pare-des hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.
Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amanera-das, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé;.
Era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, hacien-do equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.
Cuando en las grandes solemnidades el cabildo mandaba iluminar la torre con faroles de papel y vasos de colo-res, parecía bien, destacándose en las tinieblas, aquella romántica mole; pero perdía con estas galas la inefable elegancia de su perfil y tomaba los contornos de una enorme botella de champaña. -Mejor era contemplarla en clara noche de luna, resaltando en un cielo puro, rodeada de estrellas que parecían su aureola, doblándose en pliegues de luz y sombra, fantasma gigante que velaba por la ciudad pequeña y negruzca que dormía a sus pies.»
La Regenta, Leopoldo Alas Clarín

Realismo

«Aquella buena mujer que pared por medio de la Sanguijuelera vivía, tenía por consorte a un rico mercader americano. Entiéndase bien que lo de rico se le aplica por ser tal su apellido (se llamaba Modesto Rico), y lo de americano por tener un establecimiento, no en las Américas que están de la otra banda del mar, sino en aquellas, menos pingües y lejanas, que se extienden por la Rivera llamada de Curtidores, pasan la procelosa Ronda de Toledo y van a perderse entre basuras, escombros y residuos de carbón en las Pampas de la Arganzuela, cerca de donde, por fétidas bocas, arroja Madrid sobre el Manzanares lo que no necesita para nada.

Modesto Rico tenía un tingladillo de clavos usados, espuelas rotas, hebillas, cerraduras mohosas, jaulas de loros, abolladas alambreras y tinteros de cobre. Era además lañador y lañaba de lo lindo. Ganaba poco, y este poco se lo quitaba su afición a la horchata de cepas. Animal más digno de desprecio y lástima no se ha visto ni verá. Una y otra vez en el curso de la semana, y principalmente los domingos y lunes, hacía sus cuentas sobre las costillas de su mujer con una vara de acebuche o simplemente con la mano, más dura que granito.

Pues de esta unión había nacido un niño, el más bonito, el más gracioso, el más esbelto, el más engañador y salado que en el barrio había. Contaba a la sazón diez años, que parecían doce, según estaba el rapaz de espigado y suelto. Su cara era fina y sonrosada, el corte de la cabeza perfecto, los ojos luceros, la boca de ángel chapado a lo granuja, las mejillas dos rosas con rocío de fango; y su frente clara, despejada y alegre, rodeada de graciosos rizos, convidaba a depositar besos mil en ella. Por estas lindezas, por la soltura de sus miembros y gallardía de su cuerpo alto y delicado, estaba más orgullosa de él su madre que si hubiera parido un príncipe. Hablaba el lenguaje de su edad, con graciosos solecismos, comiéndose medio idioma y deshuesando el otro medio. Si en el Cielo hay algún idioma o dialecto, el oír cómo lo destrozan los ángeles será el mayor regocijo y entretenimiento del Padre Eterno.

Hacía grandes esfuerzos Angustias (a quien llamaban también Palo-con-ojos) por poner sobre aquellas tiernas carnes ropa apropiada a la preciosa cara y al bonito cuerpo de su hijo. Su pobreza no le permitía el lujo más ansiado de su corazón. Pero allá Dios le daba a entender, con guiñapos del Rastro y otros arreglados por ella, conseguía vestirle a su placer, y se recreaba en él; mirábase en aquel espejo que era su vida y sus amores; se henchía de satisfacción oyendo los encomios que del muchacho hacían las vecinas. Para los domingos tenía un pantalón azul, más bien recortado que corto, unas botas usadas, de segunda mano, o mejor, de segundos pies, y una camisola que su madre cuidaba de planchar el sábado. Pero lo más lindo era una chaquetilla de felpa roja, tan raída como bien ajustada, sobre la cual liaba Angustias una faja hecha de dos o tres cintas de colores perfectamente cosidas, con lo que el muchacho parecía un sol, más que un príncipe, algo de sobrenatural en belleza y gallardía.»

La desheredada, Benito Pérez Galdós

Este es un magnífico ejemplo de la maestría narrativa de Galdós. Comentaremos en clase si el narrador es subjetivo u objetivo, cómo presenta a los personajes, la omnisciencia, etc.

 

Anteriores Entradas antiguas